Bye bye Namibia

El jueves 16 recogimos el campamento sin creernos demasiado que era la última vez que doblábamos la tienda. Mientras que desayunamos, un mono nos visita y tira el cubo de la basura buscando algún bocado. Lo pone todo perdido. También en los lavabos mientras que me arreglaba por la mañana, entró un mono. Los monos no me gustan pero estos menos, son los baboon y tienen un trasero muy muy feo. En fin, es lo que tiene acampar en pleno parque natural!

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Aventura en Khaudom Game Reserve

Hoy el día ha sido completito. Ya nos había indicado Aggies en varias ocasiones que el camino iba a ser complicado, que según se había informado la mejor manera de llegar al parque era desde el norte, desde Caprivi, y que el acceso desde Tsumkwe solo era posible con guías de la zona y en coches más equipados. Él no conocía la zona, era la primera vez que venía. En fin, se juntaba todo y todo apuntaba a que desistiéramos pero no nos dimos por vencidos. Teníamos que intentarlo, habíamos venido a Tsumkwe por Khaudom.

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Despedida con un Big Five

Nuestra despedida de Etosha ha sido de alto nivel. Tras recoger el campamento nos disponíamos a salir del parque y en uno de los cruces hemos coincidido con un coche que nos indica que había un león en la poza de Klei Namutoni.

Hemos ido disparados y allí estaba, el león sentado con su presa delante. Alrededor hienas, chacales y buitres, esperando que el león diera por terminada su comida. (Las hienas no sé si sabéis tienen unas mandíbulas más que potentes y comen básicamente huesos. Las pobres son otros de los animales que engrosan la lista de los Ugly Five). Pero él no se movía. Con lentos movimientos giraba la cabeza y barría el panorama que se le presentaba, observando tranquilo al resto de depredadores que iban a seguir dando cuenta de su pieza. Después se gira hacia donde estábamos los coches y nos mira fijamente. Espectacular visión!!. No sé si es por lo salvaje, por el no fácil encuentro, por la emoción o por qué, que su belleza es tan grande, pero cuando te encuentras con sus ojos piensas que no hay nada tan bestialmente hermoso.

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Gran Game-Drive en Etosha

Kyoko y yo estábamos a las 6:10 horas solas en una pequeña torre que hay en el campamento para observar el amanecer. También impresionante rojo arrastrándose sobre el horizonte. He decidido no hacer fotos del sunset y sunrise, a excepción del atardecer de ayer con las cebras, porque no hay cámara capaz de reflejar el magnífico color del sol y del horizonte. Ese rojo se resiste a los objetivos así que, viajer@s, hay que venir a verlo ;-). No obstante algún día intentaré describirlo.

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Vida salvaje en Etosha National Park

Nuestra llegada a Etosha Nacional Park fue apoteósica como tan bien lo fue nuestra despedida.

Se supone que teníamos un game-drive por la tarde, y cuando llegamos al parque quedaba menos de una hora para que cerraran las puertas. Había sido largo el recorrido desde Opuwo y quizás no habíamos previsto el tiempo que iba a consumirnos. La noche anterior el guía haciendo gala de su poca capacidad de comunicación se fue a dormir sin decirnos hora y como de costumbre nos levantamos sobre las 6:00 horas para salir a las 7 horas. (Ya veis qué buen horario para las vacaciones ;-))

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Las maravillosas Epupa Falls y el animado Opuwo

Hoy hemos decidido hacer el recorrido con las ventanas subidas y hemos comprobado que el aire acondicionado no funciona adecuadamente. Nos hemos asfixiado un poco a la ida pero temíamos comer polvo y hemos aguantado.

En esta zona hay mucha más vida que en el sur. Además, de las aldeas sale gente a la carretera a hacer autostop. Muchos son himbas. Seguimos viendo mucha ganadería por la zona. Hemos hecho parar a Aggies para ver un grupo de himbas que estaban tranquilamente a la sombra de un árbol con su rebaño de ovejas enfrente. Lo primero que nos ha dicho el guía es si íbamos a pagar y le hemos dicho que no, que solo a andar.

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Conociendo a los Himbas

Tras la noche en Palmwag seguíamos nuestro recorrido hacia el norte. Nos adentrábamos en el Kaokoveld y nuestro destino era Opuwo, donde íbamos a visitar las aldeas Himbas y desde donde estableceríamos nuestra base para subir hasta Epupa Falls.

El paisaje cambia, y aunque muy muy seco y prácticamente desértico, ahora nos encontrábamos con árboles de un tono rojizo volteando al marrón y al amarillo. Y durante kilómetro y kilómetros sin verjas, todo un hito, ya que prácticamente en todos los trayectos realizados nos hemos con vallas que separaban las carreteras del resto del paisaje.

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Cape Cross y Skeleton Coast

La colonia de focas de Cape Cross en la costa oeste de Namibia alberga más de 100.000 individuos. A pesar de ser gregarios, estos mamíferos no son especialmente sociables pero vivir en comunidad les reporta más oportunidades para el apareamiento y reduce el riesgo de ataques de los depredadores. A excepción de los juegos entre las crías cualquier otra interacción entre ellos es hostil.

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El singular Skizcope

Skizcope es un paisaje absolutamente singular en Namibia. Lo forman unas montañas que sumando rocas alcanzan los 1.728 metros, destacando notablemente sobre las amplias y polvorientas planicies.

A los pies de las montañas hay un camping. Bueno, realmente una recepción y una parcelación de zonas para acampar. El lugar es enorme y salvaje, pura naturaleza!. La  mínima infraestructura es una sencilla e integrada letrina en cada área de acampada, lo único que lo diferencia de un lugar de acampada libre. A parte de un par de vehículos alejados de nuestro camp site, éramos los únicos. Skizcope no es tan turístico como Sossusvlei o Etosha, lo cual lo hace más especial.

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Swakopmunt

Empezamos el día escalando la Duna 7. La subida fue dura, a ratos a cuatro patas dada su verticalidad. Una vez arriba se olvida el esfuerzo ante la magnífica vista. Estamos en lo más alto. Podemos otear toda la llanura.

La bajada es lo más increíble. Como se clavan las piernas en la arena hasta la rodilla puedes bajar tan vertical como quieras porque no hay peligro. Una sensación de caída libre controlada que es una gozada. Hay que experimentarlo!

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