Gran Game-Drive en Etosha

Kyoko y yo estábamos a las 6:10 horas solas en una pequeña torre que hay en el campamento para observar el amanecer. También impresionante rojo arrastrándose sobre el horizonte. He decidido no hacer fotos del sunset y sunrise, a excepción del atardecer de ayer con las cebras, porque no hay cámara capaz de reflejar el magnífico color del sol y del horizonte. Ese rojo se resiste a los objetivos así que, viajer@s, hay que venir a verlo ;-). No obstante algún día intentaré describirlo.

Por la mañana a las 7 horas iniciamos el game-drive. Todos a la expectativa barriendo los laterales de la carretera con nuestros más que abiertos ojos. Pero la cosa se nos resistía, pasaban quizás horas…nadie decía nada pero empezábamos a preocuparnos. No fue hasta más avanzada la mañana que empezamos a encontrar animales.

Primero jirafas. Ésta que os muestro, magnífica y absolutamente mimetizada con los árboles y arbustos.

Luego los impala, pequeños cuernos ellas, grandes y con elegantes marcas ellos.

  

De nuevo cebras, montones de cebras por los dos lados de la carretera, maravillosas siempre.

Y por fin en Salvadora nuestro primer Big Five: Leonas tumbadas en uno de los, para mi, mejores encuadres de Etosha. Juzgar vosotros, viajer@s…. La ilusión es imponderable y sufrimos hasta hacernos con un buen sitio, pues no éramos ni de lejos los únicos para admirar con calma esa imponente presencia. Luego descubrimos que también había un león pero nos da la espalda casi todo el tiempo. Podríamos estar horas ahí, pero hay que seguir rastreando ;-). Así cuando ha pasado un tiempo prudencial el guía nos dice: It’s ok? Y nosotros decimos con resignación: si… . Hay que dejar sitio a los demás vehículos.

Al poco rato descubrimos unas chitas o guepardos. Bajo un árbol dos ejemplares. Aggies nos sorprende pues divisa animales a gran distancia y reconoce muy bien las huellas. Las chitas no están cerca como quisiéramos y cruzamos los dedos para que se incorporen y poder admirar esa hermosa piel punteada.

 

 

 

Llegamos a otra poza donde varios springbox beben. Estos pequeños antílopes nos han acompañado durante casi todo nuestro recorrido por Namibia, pero aquí los hay en cuantioso número. Son una monada, con sus tres colores y sus estilizadas y finas piernas. En una explanada los encontramos con una manada de ñús, estos feos animales forman parte del quinteto conocido por aquí como los Ugly Fives (Cinco feos).

 

Seguimos avanzando en el recorrido por Etosha. Alguna sorpresa más nos esperaba… Avistamos un elefante a la derecha que avanza raudo hacia la carretera, que es donde nos encontramos, y ni corto ni perezoso decide cruzarla sin inmutarse por la circulación de vehículos. Nos quedamos inmóviles, como el resto de autos que abren paso al imponente animal, respetando su camino y esperando que él respete el nuestro. Acabábamos de recorrer zonas con cantidad de excrementos de elefantes por la carretera y árboles rotos, que ellos despedazan para alcanzar las ramas, de las que se alimentan. 

Otro maravilloso encuentro es en la poza Kleinokevi, donde hay una gran manada de ñús y donde vamos descubriendo jirafas cercanas a los arbustos que se aproximan a la poza para el ritual de la bebida. Porque para ellas, que tan fácil tienen alcanzar alimento (apenas girando la cabeza siempre hay hojas a su alcance) el momento de beber es complicado y se muestran frágiles y presa fácil para muchos depredadores. Así es la naturaleza, lo que es una clara ventaja acaba convirtiéndose en una absoluta debilidad…

Hay que ver como se lo piensan antes de beber, sabidas del riesgo que corren. Y nosotros ansiosos por verlas posicionarse, aunque solo ver como avanzan con ese paso lentamente magnífico ya es fascinante y diría que transmiten paz. Al rato una decide hacerlo, quiere beber, y sin prisa pero sin pausa planta esas esbeltas piernas y empiezan a doblar con dulzura las delanteras mientras se agacha. Luego baja ese inalcanzable cuello y después de toda esta maniobra es cuando procede a beber. …Sensacional!

   

Aun seguimos viendo algunos animales hasta llegar a Namutoni, el nuevo campamento donde, a menos que la agencia hubiera hecho otra de las suyas, íbamos a acampar. No hubo problema! La zona central con restaurante y tiendas se establece en un antiguo fuerte alemán rehabilitado. Como en todos los campamentos hay una gran zona de camping y otra de hotel con bungalows (opción deluxe) esparcidos por el amplio espacio, con pasarelas de madera y terrazas protegidas por cañas. Máxima integración con el entorno… Pero nosotros en nuestras habituales tiendas de campaña, ya batimos records en el montaje y desmontaje ;-)….

 

 

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